Como fluye la sangre por el torrente sanguíneo; la cultura de la tambora que nos ha marcado desde el siglo XVI, también fluyo por la principal arteria fluvial de Colombia; el Rio Magdalena se convirtió en el conector de una cultura, que podríamos llamar anfibio.
Muchos nacieron como el mágico Coyoye, que con su don de chaman, podía curar a los enfermos, pero también podía atender partos en la ciénaga; con agua tibia, donde los cardúmenes de peces se alimentaban directamente el cordón umbilical que une a la madre con el hijo. Asimismo, las cantautoras de tamboras, son mágicas y corre por sus venas, música autóctona.
Desde Bocas de Cenizas en la ciudad de Barranquilla, en el mar Caribe, hasta Cantagallo; que quejido de las gargantas, eclosionan un canto del río; allí, se transportaron los ecos que el río Magdalena recogió en la Depresión Momposina, Las Lobas, los Montes de María y el Magdalena Medio; donde convergen los departamentos del Magdalena, Atlántico, Bolívar, Cesar y Santander, cuna de la música ribereña.
Con la voz y el cuero se cantó y se bailó la tambora, en cada uno de los puertos, donde la más chiquita, hasta la mujer adulta de 80 años, aun le retumban las cuerdas bucales.
La tambora, término que se usa para referirse al instrumento, al baile cantao, a una forma de expresar los sentires de un pueblo y a “esa magia que apenas se conoce y se saborea no hay forma de separarse de ella” inspiró las presentaciones de características anfibias.
Las agrupaciones de tamboreras de Colombia, conformada por muchos grupos que hoy hacen un canto diferente, pero hermoso, unifican golpes y cantos de resistencia en escena para el fortalecimiento de la potencia de la mujer y el tambor como equilibrio e igualdad.
Derroche corrieron por las cuerdas vocales y las manos de muchas cantautoras como Agueda Pacheco de Arenal, Las Tamboras de Gamarra, que son un derroche de profesionalismo; Morales, La Gloria, Rioviejo, San Pablo entre otras agrupaciones, retumban en la ribera de pueblos que se resisten a dejar lo más hermoso del folclor del río
Rafael Mora, es un cantautor más reconocidos en Rioviejo y el Rio Magdalena; él desde muy joven en la Gloria, Cesar, conoció el tambor, que fue su juguete de niños; muchachito se mudó a Rioviejo y desde muy joven se formó como cantautor de tambor cantao.