Stella Maris Sobrino Achille… por primera vez se sintió en familia.
Stella Maris Sobrino Achille, regresa a la ciudad donde nació, Bucaramanga, Santander y, por primera vez se sintió en familia; desde que murió su santo padre, el médico más reconocido del sur de Bolívar, Jaime Antolín Sobrino Barba; aquel que, en la casa de su madre, Nimia Barba de Sobrino, sus pacientes le guindaban cientos de gallinas por agradecimiento a los servicios prestados; porque era un verdadero médico que practicaba 24 horas el juramento hipocrático; servirle a su pueblo… a su gente antes que cualquier interés.
Jaime Antolín, fue el fundador del extinto hospital regional San Judas Tadeo; el mismo que colocó una sala infantil repleta de juguetes para los niños enfermos; el que practico la neutralidad y la imparcialidad, así fuera un “godo” de causa, atendiendo el primer herido guerrillero en combate, Fabio Vásquez Castaño.
Cuando niña, Stella Maris, finalizando la década de los años 60, residió en Simití, Bolívar; ella y sus primos, solían sentarse en el suelo y frente a la pantalla chica a blanco y negrao, solían ver series de televisión en la que se destacan “Zafarí”, los Supersónicos, que con su televisor a de tubos y perillas, eran toda una novedad para su época.
Vivió gran parte en la ciudad de Bogotá; ella, se limitó a compartir parte de su vida con sus familiares; pero hoy descubrió que tiene a su lado gente que la quiere y la comprende.
Después de la muerte de su madre, Gloria Achille de Sobrino, natural de Argentina y de su padre simiteños, Jaime Antolín Sobrino Barba; su vida dio un giro de 360 grados, ya que vivió luego en Buenos Aires y en Orlando, Estados Unidos; su sueño, es continuar buscando estabilidad en España o en Argentina, hasta que su vida de apague; pero ahora que compartió más de 15 días en Bucaramanga, en casa de Milciades Torres Ruiz y la vieja, Mirian Ruiz Calderón; descubrió que la familia es grande, que tiene un don divino de integración y amor.
Siempre sueña compartir con sus hermanas Mirta y Leticia, quienes son sus únicas hermanas en el mundo; ahora le toca contemplar el mundo del lado afable, donde entiende que en el caben todos los que nacen, a pesar de vivir casi completamente sola en su hogar, es una mujer afortunada de tener familiares que las aprecian y la quieran, ya que por primera vez se sintió en familia.