Cinco jóvenes del sur de Bolívar y en su gran mayoría simiteños, son los que se han convertido en seminaristas, son el semillero de futuros sacerdotes en una tierra golpeada por exclusión social. Son muchachos que se han levantado en familias que han tenidos que soportar la indiferencia del Estado, en medio del conflicto armado y han sobrevivido con todas las vicisitudes de diferentes actores armados (GAO) de una guerra que aún no termina.
ellos nacieron en poblados de alto riesgo y eligieron el camino de Dios, para seguir pregonando la palabra por todo el mundo; para que se conserve inmarcesible la fe de una iglesia que por falta de voluntarios está a punto de desaparecer; ellos conservan los buenos principios de la humanidad.
El Papa, Francisco, explicó a los seminaristas, el perfil del sacerdote que necesita la iglesia del siglo XXI; “Es necesario que den testimonio de sus vidas, para que eclosionen el deseo de llevar el evangelio a las calles del mundo y en especial a las comunidades más sufridas del Magdalena Medio bolivarense, a los barrios, a las casas y especial a los lugares más inhóspitos, pobres y olvidados del país”.
Cultivando la palabra del bien para llegar a todas las personas que han sufrido la transculturización de la globalización de los pueblos del mundo, donde existen muchas regiones.
Los Seminaristas deben ser tejedores de comunión, eliminando la desigualdad y atentos a conocer las señales de desigualdad.
Los seminaristas: John Jairo Ávila Parra, de la Parroquia Espíritu Santo San Blas y Monterrey, con un año de formación; Andrés Calixto Heredia Vargas, de la Parroquia Jesús de la misericordia de los Canelos, con tres años de formación; Effember Jaimes Matajira, de la Parroquia Espíritu Santo San Blas y Monterrey, quinto año de formación y Edwin Fernando Peinado Guerrero, de la Parroquia de San Antonio de Padua de Simiti, con cuarto año de formación y Albeiro Ovalle Fuentes, de la parroquia de San Antonio de Padua de Simiti con séptimo años de formación.
Todos ellos conforman el ejército de la divinidad, para defender en todos los caminos… la palabra de Dios.