San Sebastián, una tradición que se resiste a desaparecer
Con efervescencia, los moraleros y los habitantes del río Simití, veneraron este 20 de enero del 2023, su creencia por el soldado de Cristo, San Sebastián de Las Palmas.
Una tradición milenaria que data antes del año 1777; alrededor del siglo XVII, la imagen milagrosa se hizo presente en el templo, evocada por fieles católicos procedentes de la península ibérica.
Desde que se conociera la independencia del municipio de Morales, Bolívar, del gobierno de San Antonio del Toro de Simiti; por generaciones se trasmite la creencia de este soldado; ayer 21 de enero los devotas recorrieron las principales calles del poblado; la historia de este santo, que escogió la milicia de Cristo; desairado al Emperador, quien lo amenazó de muerte, pero San Sebastián, convertido en un verdadero soldado de Cristo, por la confirmación, se mantuvo firme en su fe. Enfurecido Maximino, lo condenó a morir asaeteado: los soldados del emperador lo llevaron al estadio, lo desnudaron, lo ataron a un poste y lanzaron sobre él, una lluvia de saetas, dándolo por muerto. Sin embargo, sus amigos que estaban al acecho, se acercaron, y al verlo todavía con vida, lo llevaron a casa de una noble cristiana romana, llamada Irene, que lo mantuvo escondido en su casa y le curó las heridas hasta que quedó restablecido.
Sus amigos le aconsejaron que se ausentara de Roma, pero el Santo se negó rotundamente pues su corazón ardoroso del amor de Cristo, impedía que él no continuase anunciando a su Señor. Se presentó con valentía ante el Emperador, desconcertado porque lo daba por muerto, y el santo le reprochó con energía su conducta por perseguir a los cristianos. Maximino mandó que lo azotaran hasta morir, y los soldados cumplieron esta vez sin errores la misión y tiraron su cuerpo en un lodazal. Los cristianos lo recogieron y lo enterraron en la Vía Apia, en la célebre catacumba que lleva el nombre de San Sebastián.
Estas fiestas patronales, resaltan una vez más la creencia por el patrón de los moraleros, San Sebastián de Las Palmas, que cuenta con una corte de soldados que todos los años, lo acompañan en sus procesiones.