José del Carmen Gómez Urueta, conocido como Guara, era un hombre particular; bonachón… siempre salía con historias donde narraba la vida de los sacerdotes de su época, finales de la década de los 60 y comienzo de la década de los 70. Su destreza lo convirtió en conductor; fue uno de los primeros choferes de Simití, Bolívar; allí condujo por varios años el campero de la parroquia, jep que servía para movilizar al cura a los caseríos o al corregimiento como de Santa Rosa de Simití, donde se tenia que trasladar para celebrar las misas.
Como perdió Guara su pierna.
Siempre soñó que la Policía Nacional lo indemnizara; pero quedo como el coronel que no tiene quien le escriba, esperando toda su vida le reconociera una mesada.
Una tarde en pre-carnaval para finales del mes de febrero de 1975, parrandeaba al lado de Martin Toloza y Samuel Torres Cadena; este último tenía una hermana de nombre Octaviana Torres Serrano, quien, para la época, era una de las doncellas de la sociedad simiteña; ella mantenía un romance con el teniente de la Policía, teniente Gustavo Monroy, natural de Chiquinquirá Boyacá.
Pero Samuelito, un vaquero fornido, fuerte, se llenó de celos por el romance de su hermana y donde veía al policía como su enemigo acérrimo; en las calles, le mandaba o mejor le tiraba la bicicleta, lo asediaba con el fin de golpearlo.
Esa tarde de pre-carnaval, el comandante de la Policía de Simití, lo invitó a una cerveza; talvez para congraciarse con su cuñado, pero este lo tomó como un desafío, levantó la bebida fría y la derramó sobre cuerpo, mojándolo todo, además intento quitarle el revolver al uniformado y en el forcejeo, se disparo el arma impactando en la pierna de José del Carmen y el mismo proyectil revotó y se incrusto en la pierna de Samuelito Torres, dejándolo herido. Este con su fuerza de un toro de casta, lo desarmó y le quito el arma, partiendo sin rumbo fijo.
Guara, fue trasladado de urgencia al hospital, lamentablemente le amputaron su pierna.
Para evitar más problema, el viejo Milciades Torres, se traslada a la finca Tierrablanca, donde se encontraba refugiado Samuelito, lo persuade y entrega el arma, que es llevada al comando de la Policía. mientras al teniente se lo llevaron detenido para Barrancabermeja donde lo expulsaron de la institución; desde ese momento se desconoce de la vida de Gustavo Monroy, el teniente que dejó un caos una víspera de carnaval.