Sin medir el peligro, estos traviesos jovenzuelos del corregimiento de Badillo, jurisdicción de Puerto Wilches, Santander, se lanzan a las aguas del río grande de la Magdalena a eso de las 7:10 de la noche, cuando la oscuridad se apodera del panorama y la Madreagua comienza a cantar en las profundidades.
El Portal de eloriginal.co Principales Noticias del Magdalena Medio, los acompañó en su baño de rutina; ellos, sin importarle el miedo se lanzan a las aguas torrentosas a sabiendo qué a una sola legua, duerme el gigantesco caimán de 5 metros, en una sola voz anuncian que la creciente viene arrastrando palo.
Ellos, los chiquillos, irrespetan diariamente a la naturaleza, hacen maromas al aire y caen con tanta energía que chipotean el agua. Los tres niños anfibios de Badillo, anuncia que la creciente arrastra palos y que a solo 40 minutos llegara al puerto de Gamarra, Cesar; desternillados de la risa, los pequeños hablan de tener un vínculo ancestral con los pacoreros y en esta creciente del río, le piden a las autoridades que hay tomar medidas preventivas para evitar cualquier novedad, ya que la corriente viene con mucha agresividad y comenzó a subir hasta los 50 centímetros.