Van dos años que los moraleros y vecinos no disfrutan de las fiestas patronales de San Sebastián de Las Palmas; todo los años, municipios vecinos y coterráneos gozan de los 20 de eneros; parrandas, conciertos, fiestas religiosas y artísticas que se realizan para esos días, hacen del moralero de a pie, revivir la cultura anfibia que por tradición la han vivenciado en familia y que por el bajo nivel de vacunación en la población y el aumento del contagio, se sacrificó una de las mejores festividades del sur de Bolívar.
A pesar de todas las adversidades, muchos van a concurrir a las actividades religiosas en honor al patrón de Las Palmas y de Morales; eso sí… con medidas de bioseguridad, funcionarios de las diferentes entidades estatales, piden al burgomaestre Neguib Antonio Eslait Barrios, dar el día cívico, para asistir a la misa católica de las 10 de la mañana y a los actos litúrgicos de la noche, con el fin de pedir por las victimas del COVID-19 y no dejar perder una costumbre ancestral que esta en el alma de muchos nativos; por esos es una tradición que a pesar de estar opacada, su esencia nace en el seno de los hogares ribesureño; una tradición milenaria de los pueblos católicos, en los tiempos de coronavirus, que no se puede acabar, porque el espíritu de la ribera del rio Simití y Morales están vivas, y piden a toda voz hacer presencia en las ceremonias católica.