En medio de la manigua se vive otra temperatura, allí los niños y niñas de “Pescado Sueños” crearon un mundo de fantasía, dejaron volar su imaginación y comenzaron a pintar con caras alegres los arboles endémico que pueblan el hábitat del playón entre el barrio Arriba y el barrio Abajo.
Hoy piden a los hombres de buen corazón, que donen un galón de pintura de los colores básicos, Amarillo, Azul, Rojo y Blanco, para terminar de pintar uno a uno los tronco y darle vida al bosque encantado de Simití; ellos no sólo han limpiado las orillas de la ciénaga, sino que piden a los finqueros, por favor respetar los espacio de la naturaleza; los playones no son para echar ganado, ni semovientes; es la casa de las aves, animales, reptiles, insectos, muchas especies endémicas habitan allí, y la codicia de algunos finqueros las están acabando, paremos el robo de playones, el aterramiento de rincones e invitemos a la gente a limpiar, a dragar para que el Juncal tome su curso natural.
“¡Hoy me siento feliz!” dice el maestro Perucho que conduce el grupo ecológico, “Como de costumbre, íbamos a hacer una limpieza de playones y escogimos el del lado norte del barrio la bota. Pero nos tocó traernos los sacos vacíos, la señora Delsa Núñez; la mamá de Marcel Javier. Nos dio una gran lección, gracias a ella, a su esfuerzo y dedicación, este playón está impecable, limpio y como si fuera poco; plantado diferentes especies de árboles endémicos.
Ahí se respira un aire fresco y se siente un frío agradable. Amigo simiteño… Si se puede cuidar nuestro entorno”
El maestro de Pescado Sueño puntualiza: “La señora Delsa, Dios te bendiga por el gran ejemplo, los niños y niñas del grupo PESCANDO SUEÑOS te admiran y te respetan” y de regalo, el pintor que le dio vida al Bosque Encantado fue el niño, Marcel Barba.