Por: David Torres, Periodista en Zona de Alto Riesgo
Ni la UNP, ni la aseguradora, SEGUROS MUNDIAL; ni la EPS, SOS – SERVICIO OCCIDENTAL DE SALUD; ni el hospital de segundo nivel, San Antonio de Padua de Simití, Bolívar, responden por la pierna de la joven, Jessica Alexandra Muñoz López, que el sanatorio no le ha permitido su remisión a una clínica de alta complejidad para salvarle su extremidad inferior, ya que se le están muriendo sus tejidos.
Con la impresionante imagen de un cráter que tiene la pierna izquierda, la joven, Jessica, que sufrió un aparatoso accidente registrado el 19 de noviembre del presente anuario en la ruta que de Simití, conduce al municipio de Santa Rosa del sur en el departamento de Bolívar, provocada por escoltas de la UNP, quienes intentaron huir, a los pocos minutos recapacitan y regresan al lugar de los hechos.
Hace 15 días, la mujer natural del municipio de Florencia, Cauca, se encuentra internada en el Centro hospitalario de Segundo Nivel, con dolores insoportables, ni la medicina hace efecto; sin que nadie haga algo para que ella NO pierda su pierna.
Jessica Alexandra, NO cuenta con familiares en la región y las Entidades prestadoras de servicios de salud siguen insensibles ante el sufrimiento atónito de los usuarios y pacientes de baja, mediana y alta complejidad. Sin importar las grandes sumas de dinero que recibe el sistema de salud anualmente, que por ejemplo, para el año dos mil uno, conforme lo expresa la página oficial de la Administradora de los recursos del sistema de general de seguridad social (ADRES), fue la modesta suma de $65,19 billones de pesos, que en la práctica y realidad de la salud de los colombianos no se refleja; son innumerable los caso en los cuales, ni con Acciones de Tutela quieren funcionar y se puede garantizar la Salud de los más vulnerables en este país en donde cualquier cosa puede pasar.
Las Entidades del Estado y los particulares que tienen relación directa en la prestación de este servicio tan preciado en Colombia, son protagonistas de vulnerar y trasgredir directamente ese principio universal que tanto se menciona en Tratados Internacionales como es la
Dignidad Humana; como está sucediendo con la señora Jessica Alexandra Muñoz López, de treinta años de edad, quien el pasado 19 de noviembre del presente año, iba en una motocicleta, en la vía que comunica el hospital San Antonio de Padua- hacia la cabecera Municipal, con su pareja sentimental, cuando por imprudencia y en un acto de irresponsabilidad al volante, por intentar adelantar motocicletas en plena curva, una camioneta invadió el carril de Alexandra Muñoz López, causándole graves lesiones personales que la tienen hasta el día de hoy internada en el hospital san Antonio de Padua, a esperas de la divina providencia por una remisión para un centro médico de alta especialidad.
En los hechos posteriores al accidente causado por la camioneta del conductor temerario, se conoció que era un agente de la Unidad Nacional de Protección, estando el vehículo adscrito a esta misma entidad y, por ende, al Ministerio del Interior.
Irónico entonces que un agente de esta entidad que se dedica a la seguridad de ciertas personas con características sociales de riesgo, precisamente por dedicarse a la promulgación de los derechos de las comunidades, como líderes sociales y demás, sea él e indirectamente la UNP los responsables de causar daños a asociados colombianos por situaciones de irresponsabilidad.
El conductor del Vehículo Manifestó conforme relatos de los familiares de la afectada, hacerse cargo de los gastos, pero hasta el momento han omitido el ofrecimiento realizado, tanto es que todos los procedimientos que se le han realizado a la paciente han sido cubiertos por el SOAT de la Motocicleta involucrada en el accidente del tránsito.
Por otra parte, con relación a la demora injustificada de una remisión, La respuesta del Hospital municipal de Simití, ha sido que, ninguna de los hospitales de tercer nivel que han solicitado, como es; CLINICA DE ALTA COMPLEJIDAD EN VALLEDUPAR, HOSPITAL VILLA FAÑE AGUACHICA, CLÍNICA BOSCONIA SINAIS, estas entidades no han respondido positivamente.
Ya han transcurrido más de 12 días y la situación preocupante de la señora Jessica Alexandra Muñoz López no se ha solucionado aun ni con Acción de tutela abordo, presentada por la hermana, con fecha de admisión del 29 de noviembre, en el cual se ordenó por el Juzgado Promiscuo de Familia del Circuito de Simití Bolívar, AL HOSPITAL SAN ANTONIO DE PADUA DE SIMITÍ, que en el término de veinticuatro (24) horas contadas a partir de la notificación del presente auto, adelante todos los trámites pertinentes para la remisión de la señora JESSICA ALEXANDRA MUÑOZ LÓPEZ, al HOSPITAL UNIVERSITARIO DE SANTANDER de la ciudad de Bucaramanga, con la finalidad que la misma pueda ser atendida por el especialista Y al HOSPITAL UNIVERSITARIO DE SANTANDER, AUTORICE la remisión de la señora JESSICA ALEXANDRA MUÑOZ LÓPEZ, teniendo en cuenta que es el hospital de tercer nivel más cercano al municipio de Simití.
Ninguna de las dos entidades nombradas ha cumplido con la orden emitida por el juzgado, incurriendo presuntamente en el delito de fraude a resolución judicial.
Mientras todas las Autoridades competentes hacen caso omiso a esta situación, la señora Muñoz López, sigue en espera de la remisión que le alivie y posiblemente le salve la pierna izquierda, pues, hasta el momento, se encuentra en una camilla con mucho dolor y sin poderse mover, colocando en peligro su vida, ya que la fractura de su pierna fue abierta exponiendo la piel y partes blanda a un alto grado de contaminación.
El derecho a la salud implica el acceso oportuno, eficaz, de calidad, en igualdad de condiciones a todos los servicios, facilidades, establecimientos y bienes que se requieran para garantizarlo.
Cabe resaltar que la familia MUÑOZ LOPEZ, no cuenta con los recursos para cubrir los gastos de la cirugía ni remisiones que se necesitan para proteger la vida de su ser querido, son una familia completamente desfavorecida por el Estado colombiano, se encuentra en un estado de completa vulnerabilidad, atropellado por el sistema de salud, donde su vida depende de que los hospitales de mayor nivel la acepten o se compadezcan de su tortura física y mental incesante, pues solo está seguro, que su vida desde ese fatídico 19 de noviembre, no será la misma.