La minería criminal, convirtió al Juncal en un lodazal
La minería criminal de la alta montaña de la serranía, de San Lucas, convirtió al río Juncal que desemboca en la ciénaga de Simití, Bolívar, en un lodazal; los campesinos que viven en la ribera, están alarmados y manifiestan que NO pueden consumir el líquido, porque esta todo de color café y puede traer en su interior mercurio; los pobladores están viviendo una calamidad social.
Mientras tanto las autoridades locales de Simití, cuestionan además la actitud depredadora del exconcejal Gregorio Parra Rojas y algunos de sus familiares, que están dragando la quebrada del Juncal, para extraer oro; hecho que ha empeorado la vida silvestre del famoso río Juncal, donde muchas familias tienen como lugar para pasear o abastecerse de agua para el consumo humano.
La comunidad del sector, piden a las autoridades investigar el caso que los tiene en alto riesgo y decomisar las herramientas ilícitas donde se practica minería ilegal ya que el valor del agua dulce es incalculable.