Ayuda piden los habitantes del corregimiento de Campopallares, que ven el deterioro de un trabajo que se realizó en el gobierno anterior, y que, por falta de voluntad, control e interventoría, lo dejaron a la deriva, como la corriente que no perdona los malos trabajos y se los lleva a la nada; dejando a una comunidad a merced de la inclemencia del río Magdalena.
La imagen lo dice todo; el deterioro es palpable y el rio por debajo se lo atraganta, lo devora, para poner en peligro la zona de alto riesgo. Muchas familias que residen en la ribera del municipio de Simití; en el departamento de Bolívar, solo les piden a los futuros gobiernos, que no permitan más contratistas inhumanos, que juegan con las riquezas del pueblo.