Por: David Torres, Periodista en Zona de Alto Riesgo.
La guerra, ha dejado cicatrices en la memoria de los ciudadanos, campesinos y pescadores que pueblan la zona de alto riesgo… nos ha vuelto insensibles; marca que jamás se pueden borrar de nuestra memoria; quedaron incrustado en la impronta de la mente de las comunidades ubicadas en la ribera del río, que se ha vuelto imperceptible, frente a los cadáveres que flotan en el río de la muerte.
Después que EL ORIGINAL, presentará las imágenes que mostraba un cadáver flotaba rio abajo y que nadie lo recogió al frente del municipio de Morales, Bolívar; la policía se hizo la desentendida de la degradada sociedad indiferentes en que vivimos los habitantes del sur de Bolívar. Nadie tuvo el valor moral, para entregar a las autoridades, que identificará el cadáver y luego entregárselo a los familiares para que le dieran sagrada sepultura.
Pasaron varios días a la intemperie y a merced de los buitres y peces dentones, para que, con sus picos y dientes afilados, devoraban cada pedazo de la carne humana, igual como un humano se alimenta para sobrevivir en un mundo de salvajes.
Lo delicado del hecho, es la voz de los nativos del municipio de Regidor, Bolívar, que dan a conocer la apreciación de un policía que manifestaba que dejaran rodar el cadáver para que se hundiera en la infinita fosa del rio Magdalena y la vertiente hídrica se tragara la verdad de una guerra sin límites; para ellos no meterse en problemas.
La guerra de paramilitares, guerrilla, mineros criminales y narcotraficantes, nos han vuelto insensible a la muerte; donde los cadáveres ruedan por el río, sin que nadie diga nada, ni haga nada, para identificar a un hombre que pudo ser tu hermano… tu padre, tu hijo o, tu amigo…