Juntos, comunidad campesina, pescadores y alcaldía de Simití, Bolívar, le ganaron la batalla a la fuerza del río Magdalena que rompió un jarillón que anegó todo un sector agrícola entre Piedracandela, Payares, Betel y el Cerro de Burgo, dejando perdidas incalculables.
Ellos, con el apoyo de una maquinaria amarilla y con la sabiduría que le da la naturaleza, pudieron detener el agua, que ingenieros No han podido en muchos sectores donde el río ha hecho desastre; hoy funcionarios de la alcaldía con los nativos lograron detener las aguas que dejaron un desolado panorama, donde los residentes, cuentan con cultivos de pan coger, animales y aves de corral.
Como la unión hace la fuerza, lograron su cometido, donde utilizaron el ingenio criollo y elementos que le da la naturaleza.