Jair Acevedo y Omar Esparragoza, dos alcaldes que marcaran la historia en el sur de Bolívar.
Los dos mandatarios del sur de Bolívar, que hoy están sacando la cara en este semestre, son sin duda alguna, Omar Esparragoza Ponce, alcalde de Cantagallo y Jair Acevedo Cavadia, burgomaestre de San Pablo, en el departamento de Bolívar, quienes les tocó organizar su casa, para gobernar con una hoja de ruta que mejore la calidad de vida de sus habitantes.
Todo apunta a que ganaran los poblados tantos del sector rural como los del casco urbano, que disfrutaran de una proyección al futuro y que en su trabajo de reorientar de las políticas públicas gozaran de los ejes sociales que se desarrollaran en estos cuatro años.
Mientras que San Pablo, fue uno de los municipios más golpeado por la corrupción, donde hay obras inconclusas, adjudicadas a dedos, sin licitación.
La reordenación dado por Jair Acevedo Cavadia, es recuperar las herramientas, las obras, la infraestructura, que quedaron abandonas en el olvido.
El caso del carro de basura, que es una de las marcas inglesas más finas; el automotor, quedo botado en un rastrojo de Guarigua, donde no le pagaron nunca el SOAT, ni la tecno-mecánica; hasta las llantas y los rines se los robaron.
Otra obra que costo un millón y medio de dólares, fue el parque central, donde lo inaugurará para demostrar que los dineros deben invertirse en lo que está señalado.
El alcalde que fue Ungido, tiene un camino que recorrer, ha sido señalado o consagrado usando óleo sagrado para ser el conductor de una comunidad que fue arruinado por la codicia del “billete” otra dignidad especial.
Mientras Omar Esparragoza, derrocha de obras que para el bien de los pueblo, lo apunta que mejorará la imagen de un pueblo, donde los alcaldes son sinónimos de “ratas”; será protagonistas en el desarrollo socioeconómico, con el banco de Bogotá, El Banco Agrario y todo tipo de agencias bancarias que son usadas por Santa Rosa del sur y Simití, además tendrá el acto histórico de conectar las 24 horas al sur de Bolívar con el resto del país; un trabajo que lo ha realizado casi solo y que hoy, mejora la calidad de vida de los cantagalleros.