Éxodo masivo de niños y mujeres dejan combates entre paras y guerrilla
Los combates continuos por el dominio del oro de las serranías de San Lucas, estribaciones de la cordillera Centran, deja un lamentable panorama; el éxodo de cientos de niños y mujeres que han salido de los epicentros del conflicto que se libra hoy en el sector minero.
Las instituciones que trabajan en la defensa de la población civil, prende las alertas de una guerra que NO para y que deberá ser intervenida políticamente por el gobierno de Gustavo Petro.
Después que los cultivos de coca, nadie los quiere y la gran mayoría de los campesinos los han echado a un lado, porque los precios están por el suelo, ya que en el mercado se encuentra una droga sintética traída de china, cinco venes más barata que la coca; los centros auríferos no pasan de moda, ya que desde 1537, que fundaron la ciudad de San Antonio del Toro de Chiwüiti, el oro se hace interminable y en este momento el metal dorado que ha hecho rico a muchos mineros, ahora los grupos armados organizados los han focalizado como herramienta fundamental para alimentar la guerra.
Los desplazados van rumbo al municipio de Santa Rosa del sur, Bolívar, de un triángulo donde el fuego y la muerte ronda en las zonas selváticas de Morales, Arenal del sur, Santa Rosa del sur, Norosí, Montecristo y San Jacinto del Cauca, una vertiente que da una lectura de violencia que se a duplicada en el ultimo año.