El estrago de la sequía, mata los árboles, frente a la indiferencia de la administración
Uno de los municipios más ricos en agua en el mundo, es Simití, en el departamento de Bolívar; su nombre hace apología a la riqueza hídrica y su raíz, Chi-Wüi-tí, significa Chimití “Tierra de Abundantes Aguas” por su imponente ciénaga que se resiste a desaparecer, así ganaderos y terratenientes, le siguen robando el espacio acuático.
La sequía está matando los mangos del alto del santuario de Simití, sembrados por varios simiteños, incluido Mincho; pero aun peor la indiferencia de la administración que teniendo un carro tanque no le regala un día de servicio de agua cruda a los árboles del parque del alto del Santuario donde reposa el cuadro Original, de la Santisima Virgen María, Madre de Dios, mueren tras la indiferencia de las autoridades, incluso, presuntamente por personas que quisieron salvarlos y le arrojaron Uría al pie de la raíz; pero sin duda alguna el agua, es la base de la vida de todos los seres vivientes y es la causa de su deceso.
Nelly Esparza lleva muchos años regando los arboles; igual que Gonzalo Pérez Toloza y Rosalba Barrientos la de Beroca; que devez en cuando toma una carretilla y con dos timbos le lleva la mejor agua del mundo, la de la ciénaga de Simití; pero la sequia que alcanza los 41° centígrados, es fatal para un árbol que produce, sombra, alimento y oxígeno y que viven en un peñón estéril que requiere de abundante agua para sobrevivir la dura sequía. Falta que, en estos días, el alcalde de Simití, Wilman Quintana González no espere que se lo cuenten, sino que actué, tome una decisión inmediata y una actitud amigable con la naturaleza y al igual que el gobierno de Bogotá, que recorre muchos kilómetros para regar sus viejos arboles diariamente; el gobierno de Simití, lo haga por lo menos una vez a la semana mientras llega el invierno.
Le recuerdo… son varios árboles muertos que requieren de muchos años, para llegar al estado en que se encontraban, listos para florecer.