El servicio de agua “potable” en Simití, en el departamento de Bolívar, es la más costosa del país, mensualmente; la empresa que suministra el líquido, COOAGUASIM está robando a los usuarios más pobres.
Cada cuatro días surten del líquido a las viviendas por el lapso de 2 horas; dando un total de 24 horas al mes, por un valor promedio de 40 mil a 120 mil pesos mensual, en hogares que no saben cómo pagar el servicio.
Este escándalo tiene en la picota publica al gerente de COOAGUASIM Raúl de la Hoz Mendoza, donde la población más pobre tiene que pagar los caprichos del gerente, donde muchas familias humildes tienen que pagar el alto costo del recibo del agua y dejar de comer, ya que economía está por los suelos.
El Concejal Felix Trepalacios Palomino, lo cito al recinto del Honorable Concejo, para que debatiera el alza de las tarifas, en un pueblo donde el servicio es intermitente, y gran parte de valor del servicio agua, se le suma el aire, que se acumula los cuatro días en la tubería cuando no hay servicio.
El agua es un líquido vital para la vida de los seres vivientes, el castigo que recibe un usuario que no paga, y que la empresa se le da al usuario que se le corte el fluido de agua; es una hora diario para abastecerse, la empresa tiene la responsabilidad de surtirlo una hora diaria para abastecer del líquido a la familia; pero en Simití, ocurre lo contrario, cobran la hora y la comunidad en un 87 por ciento y está agonizando por el alza elevada, siempre escudándose que las instituciones lo obligan a cobrar, cuando cualquier pueblo en el país puede incluso, hasta ser subsidiado el servicio de agua potable.
Según una fuente oficial, el alcalde actual de Simití, está analizando la oportunidad de liquidar la empresa que paso de una deuda de 400 millones de pesos, el día que el tomo el mando, a los 2 mil millones de pesos que debe en la actualidad… la empresa está a punto de colapsar.
Con muchos periodos encimas, Raúl de la Hoz Mendoza, se ha atornillado en el puesto, tiene 6 años de gerencia, porque se cree imprescindible en el puesto, desde el momento que derrotó por tres votos a dos a Mario Delgado, en el periodo de el exalcalde Jesús Alberto Ramírez Cardona; hecho sin precedente histórico en la política de Simití.
Pero como se elige; organiza las Juntas de Acción Comunal, que son más de veinte y estas eligen a los miembros y asegura cuatro miembros de tres votos, que le dan la victoria.
Antiguamente la elección era cada año, pero en el periodo de Orlando Gómez Solera, como alcalde de Simití, cambio los estatutos y reformó a través de sus miembros y colocó un periodo de dos años, que hasta el momento se rige en la empresa más viciada de Simití, que maneja dineros del Estado y nadie puede vigilarlo.
Hoy, se está pensando en reconstruir una nueva empresa, para que no siga aumentando la deuda de Afinia y que mejore su calidad del servicio, ya que el gobierno departamental a través de AGUAS DE BOLÍVAR, invirtió 36 mil millones para construir una planta de tratamiento de Agua Potables, un verdadero acueducto que produjera agua potable las 24 horas de servicio, pero todo quedo en el papel.
El mejor servicio es el gas, una familia cancela de 3 mil a 30 mil pesos promedio al mes, pero lo curioso, es que las tanquetas del combustible hay que traerlos desde el departamento de Córdoba, en Tractocamiones, que tienen que durar un promedio de 20 horas de recorrido, cruzar cinco departamentos y pasar el río Magdalena a través de ferri, para instalar la gigantesca pipeteas en una subestación.
Simití, es una península de tres kilómetros de largo, en cuyo vértice esta la población rodeada de agua por todos los lados y nunca se seca; además, el río Inanea, que es la vertiente donde se alimenta del líquido, se ha convertido en la poza séptica de la minería criminal que arroja mercurio a sus aguas indiscriminadamente, es un tema de debate, para proteger la vida del futuro de los simiteños del casco urbano, que están hartando de metilmercurio.
El mantener las redes llenas de agua potable, ahorraría el costo y mejoraría el servicio, pero los simiteños están destinado a vivir la indolencia de un pasado que no supera el retraso de 487 años de historia, porque se vive aún en el siglo XX, los gerentes que se atornillan en el poder, se han convertido en dictadores, NO quieren dejar el poder e igual como Somoza, Pinochet o Hitler, hay que derrocarlo del poder a la fuerza o con prensa, porque No se quieren hacer a un lado, para mejorar el futuro de la empresa y de los simiteños; porque quieren continuar haciéndole daño a sus propios hermanos, hijos y amigos, sólo por el interés económico; Simití, Bolívar, tiene es un acueducto veredal, que es una vergüenza ajena, da pena, ya que muchos corregimientos de Simití, cuentan con mejor servicio de agua potable las 24 horas, pero aquí, estamos destinados almacenar agua en albercas, para generar vectores que afectan la salud de los simiteños.
“Simití, territorio de abundantes aguas”
El fenómeno del niño, baja los niveles como costumbre, pero NO seca las cuencas hídricas, como es la ciénaga de Simití, que, gracias a la divinidad, NO se seca y aún conserva agua dulce.
El 95.5% del agua del planeta tierra es salada; sólo el 2.5% es dulce, Simití, Bolívar es potencia mundial de agua dulce, podríamos atrevernos decir, que los simiteños tienen derroche de agua dulce, hasta se dan el lujo de ensuciarla; pero son esclavos del pago alto del servicios público.