Eclosionaron millones de mariposas amarillas en la entrada a San Pablo.
Como un mundo mágico, millones de crisálida eclosionaron y los cielos se atiborraron de mariposas amarillas; este indicador de salubridad se registró en los 10 kilómetros de la carretera pavimentada que, de San Pablo, conduce a Simití, en el departamento de Bolívar, aunque los motociclistas y conductores, se estrellaban en su parabrisas.
La fertilidad de ver rota su envoltura para permitir salir del nacimiento dura la vida de un periódico, un día. La maravilla se presenta en un sector, que posiblemente no utilizan plaguicidas; teoría sustentada por el doctor Oliveros, que en sus estudios demostró que, en el ADN de las habitantes del sur de Bolívar, hay veneno y que conlleva a malformaciones congénitas y cáncer en los habitantes de esta región, que además sufrieron los embates de la esparción por los aires de glifosato.
La esperanza comienza a renacer de nuevo, cuando el alcalde de San Pablo, Bolívar, Jair Acevedo, le apunta además a la conservación de ecosistema, para fortalecer la biodiversidad que tanto escribe en sus libros el premio nobel de literatura, García Márquez.