Cadena de oración por Wilmar Castellares, victima de la guerra de guerrillas
Por: David Torres, Periodista en Zona de Alto Riesgo.
Hoy el sur de Bolívar se encuentra en cadena de oración por la vida del mayordomo, Wilmar Castellares, que se encuentra en mal estado de salud en un hospital de alta complejidad en la ciudad de Bucaramanga, Santander; hasta el momento solo un milagro lo puede salvar.
La crudeza de la guerra de guerrilla que se libra en el sur de Bolívar, muestra el rostro de su crueldad en la población civil y en los que no tienen que ver nada en la guerra.
Hoy después de vivir un infierno en un centro hospitalario de la ciudad de Valledupar, donde no los querían atender y los tenían de arriba abajo; una voz de protesta de Arenal del sur, sale al aire; Fernel Urquiza Encinales, le gritó a Colombia y le suplicó a al gobierno de Gustavo Petro Urrego, que atendiera a las dos, de las cuatro víctimas que dejó una mina quiebra-pata, este 20 de febrero del 2023 en el basurero a cielo abierto en el municipio de Arenal del sur, Bolívar.
Con un retrasó de atención de las víctimas de la violencia, en los que se encuentran Caros Farid Castelleras (hijo) tiene una afección en el ojo y perdió el otro por una esquirla que se incrustó en su ojo derecho; mientras su padre fue trasladado de urgencia a una clínica de alta complejidad de la ciudad de Bucaramanga en cual muestra un cuadro crítico y señalan que un milagro solo lo puede salvar.
Una fuente médica, que no revelaremos por seguridad señaló: “El paciente presenta, bajada de hemoglobinas y el potasio lo tiene a niveles demasiados bajos; además las ondas expansivas que produjo la explosión del artefacto, le daños órganos internos, que yo como médico, NO tengo nada que hacer.
“Esta noticia duela y da dolor, que un grupo guerrillero, que profesa la defensa de los derechos de los pueblos; que se pasea por nuestras comunidades, nos hagan tanto daño; están enchapados a la guerra arcaica, antigua, donde utilizan todavía mecanismos dañinos, artefactos caza-bobos, que no dejan policías, ni militares heridos, sino simples campesinos, niños y niñas afectados, presa de una guerra sin cuartel” afirmó un allegado a la familia.
“Son los civiles en Colombia, las víctimas de las más aberrantes prácticas de la guerra de guerrilla del siglo XX, heredadas de la guerra del Vietnam”, afirmó el galeno.
Además, señalan: “Que le costaba al alcalde Eugenio Lobo Quiñonez, colocar un letrero en una tabla que dijera: ZONA MINADA o acordonar el sitio, donde había tres artefactos; el primero que dejo cuatro heridos; el otro que activo un animal y el ultimo que desactivo el ejercito 8 días después. Ahora le tocó obligado al Estado recibir a un paciente pobre, campesino, labriego, sufrir la guerra de 60 años que libra el Estado con la guerrilla y las malas políticas de la salud pública” puntualizó.
EL ORIGINAL, se une a la cadena de oraciones por la vida de un hombre noble, diáfano y humilde como Wilmar Castellares, que sufrió la crueldad de una guerra que NO tiene límites.