Si Carlos Vives canta la Tierra del Olvido, es porque almeno en sus sueños conoció a Badillo, jurisdicción de Puerto Wilches, Santander; un pueblo que está completamente olvidado por los gobiernos departamental y municipal. Pareciera que fuera el cordón umbilical de miseria de Santander; aunque es la tierra de Marina Barba, que enarbolaba la bandera santandereana “Si pisas tierra Santandereana eres santandereano” y el sueño de Hermes Carreño, dar apertura a la vía carreteable que destaponaría al sur de Bolívar. Ni lo uno… Ni lo otro, Badillo, sigue en el completo olvido.
Badillo tiene una población de gente hermosa, humilde, trabajadora, pero totalmente conservadora; siguen esperando los buenos gobernantes de corazón, bondadosos, pero nunca llegan, ya el poblado, ni vía terrestre tiene; su poca comercialización es con Gamarra, Cesar, seguido de Simití, Santa Rosa del sur y el corregimiento de Cerrodeburgos; sus habitantes solo van a su cabecera municipal, Puerto Wilches, por física necesidad o tienen que tramitar un papel.
Conocimos que hay personas que no conocen ni por fotografía al casco urbano de Puerto Wilches; es tan desligados a esta comunidad, que culturalmente pareciera que pertenecen más a Bolívar o al Cesar. Este territorio es una puntica que tiene el mapa de Santander, que parece más la tripita del apéndice, que desluce en todo sentido. Badillo, se merece que el gobierno departamental o municipal, lo mire aunque sea por el rabito del ojo.